Sonorama 2012 Experience

Nuestra enviada especial, Lola Rus, nos dedica esta crónica para contarnos lo que oyó, vio y vivió en la última edición del Sonorama. ¡Gracias Lola!

Fuel Fandango nos enamoró con su estética

La cantante de Fuel Fandango nos enamoró con su estética un poco Florence.

Yo no debería estar aquí

Los festivales son un mundo paralelo. Un mundo en el que sólo existen las cosas que te gustan. Durante 3, 4 u 8 días tu vida se resume en dormir mal y poco, comer peor pero disfrutar de una forma que sólo un evento así te hace disfrutar. Perderte para encontrarte y sobre todo, no querer volver.

El cantante de Love of Lesbian, Santi Balmes, comenzó su rueda de prensa haciendo una diferenciación entre conciertos y festivales. En un concierto el público quiere ver la actuación de  un único grupo o cantante, mientras que en un festival tocas antes o después de alguien.

El cartel del viernes tarde comenzó con Dinero y sus guitarras, en primera fila fans saltando sin parar y coreando sus letras. Concierto correcto, Dinero por sí mismo tiene fuerza.

Continuamos la noche con unos Corizonas cuya puesta en escena fue impecable. Crearon suspense durante los primeros minutos para explotar como mejor se puede explotar, de una forma controlada y haciendo bailar. Corizonas no hace una música fácil, ésa música que tienes que escuchar varias veces para acostumbrarte a ella, entenderla y ver sus matices. Al mismo tiempo que esta conocida banda, Willy Naves hizo las delicias de un público minoritario diferente, y los asistentes disfrutaron al máximo de sus canciones melódicas.

Intentando salir de la burbuja creada por Corizonas y proponiéndonos dedicar más tiempo a su disco The News Today, llegó We Are Standard. Allí Deu Txakartegi hizo gala de su humor habitual provocando al público con frases como “¿Esto es todo lo que habéis venido a hacer?, ¿otra vez?, ¿otra maldita vez?”. Vimos a We Are Standard,  como siempre.

Tras ellos, los cabeza de cartel del viernes: Love of Lesbian. La rueda de prensa se abrió preguntando qué tenían preparado para un Sonorama en el que la mayoría de grupos son amigos, “de casa”. No se iban a repetir, ellos no son de repetir los mismos shows. Ciertamente empezaron como siempre con fuerza, pero el concierto, pese a lo que Santi Balmes aseguró, fue el mismo que el del 3.60 de Pamplona en junio. Incluso nombró de nuevo a Ángela Merkel, quizás variando esa broma.

Pero después todo consiguió encauzarse magistralmente. De ello se encargaron Kakkmaddafakka dejándonos con la boca abierta. Lo que hacen estos 5 chicos noruegos es un show de principio a fin. No sabíamos lo que nos esperaba cuando aparecieron con una bandera con su nombre, blandiéndola y saltando de un lado al otro del escenario. La entrada, el concierto, el ritmo. Te hacía saltar, bailar, reírte. Unos auténticos payasos que saben sacar una sonrisa y hacer buena música. Sin duda uno de los mejores grupos del festival.

Parecía que después de Kakkmaddafakka estaba todo dicho y era momento de irse a dormir, y así era. La Casa Azul ofreció un concierto únicamente para sus fans, para los acérrimos.

El viernes terminó sin the Zombie Kids por caerse del cartel un día antes, continuando la fiesta con los obligados dj’s.

El sábado sin duda era el día de los platos fuertes. The Dandy  Warholds ofecían rueda de prensa en la dijeron que había grandes grupos en España por lo que habían podido ver esos días y que para su último disco habían vuelto a Velvet Underground, algo que queda muy patente al escucharlos.

No se sabe si fue el sonido, el cansancio o lo bien que la organización les había tratado dándoles sólo a beber Gran Reserva, pero decepcionaron durante todo el concierto. Nada de interacción con un público que sabían que quizás no podía entenderles. Llegar, beber, tocar, beber e irse.

Fuel Fandango fueron los siguientes. Deslumbrante la voz de la cantante, música de nuevo difícil de entender. Un concierto para los que ya los conocían y para, como se pretende en los festivales, descubrir nuevos artistas.

Y llegaron, por fin llegaron Vetusta Morla. En la rueda de prensa dejaron claro que trabajarían para seguir emocionando pese al nuevo obstáculo que se ha añadido al mundo de la música, la subida del I.V.A. Y emocionaron, por supuesto que emocionaron. Pucho se dejó el alma como siempre en cada canción y en cada concierto. El público pese a descolocarse con Fuel Fandango respondía como fieles a un predicador. Unión, comunión más bien entre grupo y seguidores entregados a partes iguales. Cerraron con la Cuadratura del Círculo dejando claro que lo hecho con pasión y dedicación da sus frutos  abundantemente.

Tras ellos el Columpio Asesino, no supieron estar a la altura. O quizás es que el listón estaba demasiado alto.

Y aún faltaba Sidonie. El día anterior se dedicaron  únicamente a versionar canciones de otros grupos. En su segundo concierto en el festival fueron de menos a más para acabar siendo la mejor versión de sí mismos. Gamberros, con muchas ganas de divertirse y  divertir, un concierto al que no le faltó detalle, ni locura.

Por último, como todo llega a su fin, vimos que era domingo. Pero el ritmo no iba a bajar. Se publicó en Twitter que Xoel López (cantante de Deluxe) iba a tocar el día de su propio cumpleaños en la Plaza del Trigo.

Porque eso también es Sonorama, es una casa. Un festival en el que los artistas comparten su espacio contigo, ves su humanidad y la de todos. Niños de 4 años que preguntan a sus madres si esa pulsera les da acceso al festival, mujeres mayores sonriendo y bailando con Xoel López y un sinfín de anécdotas similares. Es lo que diferencia y hace grande al Sonorama. La gente está allí porque quiere, ya que la organización corre a cargo de Art de Troya, una asociación sin ánimo de lucro que trabaja durante todo el año para ofrecer a 40.000 personas un espectáculo de estas características.

Xoel López estuvo increíble en un escenario pequeño, sin pretensiones, con espontaneidad. Porque los grandes son así, tan humildes, tan poco pagados de sí mismos y por ello tan admirados.

Por la tarde Maika Makovski comenzó llamándonos supervivientes y sorprendida ante la cantidad de gente que había convocado. Tuvimos suerte de escuchar a la mejor Maika, un concierto que dejó muy buen sabor de boca.

Sin duda otra de las más esperadas era Russian Red. Tocó como si estuviese cumpliendo un expediente, como por obligación. Su voz y sus letras eran las mismas de siempre pero no se veía a Russian Red. Era como escucharla de fondo mientras se está haciendo cualquier cosa en casa.

Quedaban los dos últimos: Lüger  y Calle 13. Lüger de nuevo ofreció una lección de cómo hacer música y decir mucho sin decir nada. Un concierto prácticamente instrumental al que acompañó una muy cuidada puesta en escena, mientras todos los componentes del grupo se dejaban la piel por dar lo mejor a un público que  prácticamente no los conocía.

Calle 13 puso el colofón final a una fiesta de 4 días a lo grande, como él sabe hacerlo. Con sus grandes éxitos, haciéndote cantar y bailar sin parar. Tuvimos suerte y nos regaló 20 minutos más.

Tras esos 20 minutos en los que estás más preocupado por exprimir cada 60 segundos como si durasen un minuto entero, el festival se había acabado.

Queremos tener billete únicamente de ida a Aranda de Duero.  Por algo Sonorama Ribera es el mejor festival de los premios de la Música Independiente 2012.

Lola Rus

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